Editado con el permiso de Gabriel García Márquez...
Autorización: 678tre5690uyp095jhg679iuytr7gt9h3ñpl4gh7MACHPu5XXXXXXXX
No hay nadie que no conozca a un guatemalteco o, por lo menos, conoce a alguien que conoce a un guatemalteco. De todas maneras, le preguntaron en una ocasión a un reconocido sabio maestro: ¿Qué es un guatemalteco? Su respuesta fue la siguiente: ¡Ah, los guatemaltecos… que difícil pregunta! Los guatemaltecos están entre ustedes pero no son de ustedes. Los guatemaltecos beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los guatemaltecos toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo. ¡No se les ocurra discutir con ellos jamás! Los guatemaltecos nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los guatemaltecos son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos. Los guatemaltecos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y, en grupos, por su gritería y apasionamiento.
Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios y los genios no se llevan bien entre sí, de ahí que reunir a los guatemaltecos es fácil, pero unirlos es casi imposible. No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura y los guatemaltecos son hiperbólicos y exagerados. Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer, no te invitaron al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo.
Cuando discuten, no dicen: No estoy de acuerdo con vos sino ¡Estas completamente equivocado! Tienen tendencias antropofágicas; así entonces ¡Se la comió! Es una expresión de admiración y comerse a una mujer guapa es señal de una situación admirable. Llamarle a alguien "come mierda" es un insulto lacerante. El guatemalteco ama tanto la contradicción que llama "animalón" a las mujeres hermosas y "bárbaros" a los eruditos. Si te aqueja alguna situación de salud te advierten, ¡Mano, debiste hablar conmigo para llevarte donde un cuate mío, que es un médico cabrón! Los guatemaltecos ofrecen soluciones antes de saber el problema. Para ellos nunca hay problema. Saben lo que hay que hacer para erradicar el terrorismo, encausar a países pobres del Caribe, eliminar el hambre en África, pagar la deuda externa, quién debe ser presidente y cómo Estados Unidos puede llegar a ser una potencia mundial.
No entienden por qué los demás no les entienden cuando sus ideas son tan sencillas y claras, y no acaban de entender por que la gente no quiere aprender a hablar castellano como ellos, sino que quieren que todo el mundo aprendan 23 lenguas precolombinas que lo que hacen es dividir mas a la sociedad.
¡Ah, los guatemaltecos… No podemos vivir mucho con ellos, pero es imposible vivir sin ellos!
Dedicado con cariño a los habitantes del mejor país del Mundo…
Gabriel García Márquez
martes, 22 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Carta de un sacerdote salesiano a los periodistas i
Carta del P. Martín Lasarte, salesiano uruguayo que hace casi 20 años está en Angola (África). Es una carta dirigida al periódico New York Times, que se ha empeñado en una campaña mediática contra la Iglesia y el Papa, más allá del doloroso escándalo de los sacerdotes que han sido motivo de escándalo por sus inconductas sexuales aberrantes.
Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente ¡todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños... No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marco Aurelio Fonseca, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión, haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo,
P. Martín Lasarte sdb
Angola - África
Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente ¡todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños... No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marco Aurelio Fonseca, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión, haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo,
P. Martín Lasarte sdb
Angola - África
sábado, 5 de junio de 2010
Cinco minutos de Cielo
TÍTULO ORIGINAL: Five Minutes of Heaven AÑO: 2009 PAÍS Reino Unido
DIRECTOR: Oliver Hirschbiegel GUIÓN: Guy Hibbert MÚSICA: David Holmes
REPARTO Liam Neeson, James Nesbitt, Anamaria Marinca, Conor MacNeill, Richard Dormer, Mark Davison, Kevin O’Neill, Gerard Jordan, Juliet Crawford
PREMIOS 2009: Sundance: Mejor dirección, mejor guión World Cinema
SINOPSIS:
Lurgan, Irlanda del Norte, 1975. Una guerra civil de bajo nivel se ha ido gestando, con el IRA, que apunta a legitimistas británicos; y la Fuerza de Voluntarios legitimista del Ulster, que exige la venganza contra católicos que ellos consideran militantes republicanos. Alistair Little, de 16 años, es el líder de una célula UVF (Fuerza Voluntaria del Ulster) impaciente por derramar sangre. Él y su cuadrilla reciben el visto bueno para matar a un joven católico, James Griffin. Cuando se perpetra el golpe, Joe Griffin, de 11 años de edad, ve con horror cómo muere su hermano. Treinta años más tarde, Joe y Alistair deben encontrarse, ante las cámaras, de cara a una reconciliación. Alistair ha cumplido su condena, y la paz se ha establecido en Irlanda del Norte, pero Joe Griffin tiene otros planes en mente. (FILMAFFINITY)
Para los que no conozcan al director, es el mismo que hace cinco años realizó la película "El Hundimiento" que está considerada como una de las películas que más aportan sobre un tema tan trillado: el "nazismo".
El guión y el diréctor hace que se luzcan un Liam Neeson sumido en una vida sin sentido y dolorosa y a un James Nesbitt que raya en la locura, lleno de rencor, impotente ante el pasado y el presente.
Contiene una crítica acertada hacia los medios de comunicación, hacia la violencia y las ideologías que empujan hacia ella.
Definitivamente es una película que nos ayuda a conocernos mejor, también con nuestras bajezas e iniquidades necesitadas de perdón, que nos permitirán mirar compasivamente las de los otros sin reducir su drama. Por estas y otras muchas razones que descubrirán no se la pueden perder.
Para aquellos que lo pedían: todas las películas que aquí comento están en los videoclubs de Guatemala.
DIRECTOR: Oliver Hirschbiegel GUIÓN: Guy Hibbert MÚSICA: David Holmes
REPARTO Liam Neeson, James Nesbitt, Anamaria Marinca, Conor MacNeill, Richard Dormer, Mark Davison, Kevin O’Neill, Gerard Jordan, Juliet Crawford
PREMIOS 2009: Sundance: Mejor dirección, mejor guión World Cinema
SINOPSIS:
Lurgan, Irlanda del Norte, 1975. Una guerra civil de bajo nivel se ha ido gestando, con el IRA, que apunta a legitimistas británicos; y la Fuerza de Voluntarios legitimista del Ulster, que exige la venganza contra católicos que ellos consideran militantes republicanos. Alistair Little, de 16 años, es el líder de una célula UVF (Fuerza Voluntaria del Ulster) impaciente por derramar sangre. Él y su cuadrilla reciben el visto bueno para matar a un joven católico, James Griffin. Cuando se perpetra el golpe, Joe Griffin, de 11 años de edad, ve con horror cómo muere su hermano. Treinta años más tarde, Joe y Alistair deben encontrarse, ante las cámaras, de cara a una reconciliación. Alistair ha cumplido su condena, y la paz se ha establecido en Irlanda del Norte, pero Joe Griffin tiene otros planes en mente. (FILMAFFINITY)
Para los que no conozcan al director, es el mismo que hace cinco años realizó la película "El Hundimiento" que está considerada como una de las películas que más aportan sobre un tema tan trillado: el "nazismo".
El guión y el diréctor hace que se luzcan un Liam Neeson sumido en una vida sin sentido y dolorosa y a un James Nesbitt que raya en la locura, lleno de rencor, impotente ante el pasado y el presente.
Contiene una crítica acertada hacia los medios de comunicación, hacia la violencia y las ideologías que empujan hacia ella.
Definitivamente es una película que nos ayuda a conocernos mejor, también con nuestras bajezas e iniquidades necesitadas de perdón, que nos permitirán mirar compasivamente las de los otros sin reducir su drama. Por estas y otras muchas razones que descubrirán no se la pueden perder.
Para aquellos que lo pedían: todas las películas que aquí comento están en los videoclubs de Guatemala.
miércoles, 26 de mayo de 2010
LOS PADRES PRIMEROS EDUCADORES DE SUS HIJOS
1. INTRODUCCIÓN
Corren tiempos en los que las prisas nos llevan a no considerar el significado de las palabras, incluso hay quién piensa que éstas no tienen importancia. Sin embargo, lo característico del ser humano es la capacidad de pensar y de transmitir lo pensado: las palabras y los conceptos son muy importantes.
Así, el termino educar no significa lo mismo para todos. Cuando se habla de educación unos entienden adquirir conocimientos, otros lo confunden con las buenas maneras. Educar significa ayudar a crecer como personas y por eso el término “educación integral” que tanto se utiliza parece una redundancia: la educación o es integral o no lo es.
La educación tiene mucho más que ver con la adquisición de virtudes humanas y su vivencia que con adquirir conocimientos. Corresponde a los padres la transmisión de esos valores y virtudes que donde mejor se aprenden es en la familia, el lugar donde se es querido por el mero hecho de ser.
2. FUNDAMENTACIÓN
“Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan” (Gravissimum educationis, Paulo VI)
“El derecho-deber educativo de los padres se califica como esencial, (…) original y primario, respecto al deber educativo de los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros” (Mater et Magistra, Concilio Vaticano II)
“Por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor” (Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, Juan Pablo II)
3. PROTAGONISMO DE LOS PADRES EN LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS
Por naturaleza, el derecho irrenunciable y la responsabilidad de la educación de los alumnos de un centro educativo corresponde a los padres, a quienes el colegio ayuda en su tarea indelegable de primeros y fundamentales educadores, conscientes de que, por grande que pueda ser la influencia educativa del centro, no tiene la hondura, ni la extensión, ni la continuidad del ambiente familiar.
La familia es el ámbito propio del desarrollo más profundo de la persona: las actitudes más radicales ante la vida, la formación moral y religiosa, el uso responsable de la libertad y, en general, la orientación y el cultivo de la personalidad, se educan principalmente en el seno familiar. Allí, la persona recibe los primeros y más decisivos estímulos para el desarrollo sensorial, lingüístico, intelectual y físico. Familia y colegio se necesitan mutuamente, aunque el protagonismo y la principal responsabilidad la tiene la primera.
La responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos abarca todos los aspectos de esta. También su aprendizaje, en cuanto esta actividad es un medio fundamental para la formación de la inteligencia y la voluntad de la persona. El colegio que responsablemente eligen los padres para sus hijos, haciendo uso de su derecho es un complemento educativo de la familia, nunca un sustituto. Ni siquiera la formación intelectual es tarea exclusiva de la escuela, aunque lo sea preferentemente, sino que, también en este campo, la familia tiene su responsabilidad: la creación y mantenimiento de una cultura familiar, en el más pleno sentido del término cultura: cultivo intelectual mediante la comunicación, la ayuda y el aliento mutuo en un ámbito de seguridad, de amor y aceptación.
Cuando la familia y el colegio son dos ámbitos equilibrados y coherentes en valores, se están sentando las bases más firmes para una educación de calidad.
Corresponde al centro educativo, en primer y principal lugar, ayudar a los padres de los alumnos para que puedan ser, de hecho, lo que les corresponde por derecho: los primeros y principales educadores de sus hijos. Originariamente, los padres -el matrimonio en común- son los únicos que tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Los profesores participan de ese derecho-deber subsidiariamente, en la medida que los padres delegan ese encargo al centro educativo, sin dejar por ello su responsabilidad. Son los padres los que han de proponer las metas educativas de sus hijos, quienes trazan las líneas maestras de un auténtico proyecto educativo personal: ¿Qué quiero para mi hijo? ¿Cómo lo quiero educar? En la práctica, empiezan a responder a esas preguntas cuando eligen un determinado tipo de centro educativo para sus hijos.
Cuanto más consciente, perseverante y coherente sea la acción educativa familiar, mayor será su influencia en la formación de sus hijos. Cuando falta esta vida educativa familiar, se producen importantes carencias en el desarrollo. El tiempo compartido es muy importante para el desarrollo equilibrado de los hijos y para la construcción de una vida familiar sana. La relación a la que hacemos referencia supone, ante todo, dedicar tiempo a los hijos, y en esa dedicación es más importante la calidad que la cantidad.
Por estas razones, interesa facilitar y fomentar desde el centro escolar la implicación de los padres en la educación de sus hijos, ofreciéndoles, de parte de los profesores, ocasiones y medios de actuar educativamente con sus hijos, para que conozcan con seguridad sus enormes posibilidades educativas, en su ámbito propio, el familiar, con su buen ejemplo y compartiendo el tiempo con sus hijos en actividades realmente educativas y enriquecedoras para toda la familia.
El colegio debe ayudar a los padres de familia para que dediquen su tiempo a sus hijos, para que tengan la seguridad de que son capaces de educar muy bien a sus hijos y darles una amplia gama de sugerencias prácticas de modos de hacer educativos en la familia. Las entrevistas de asesoramiento educativo familiar representan un momento especialmente oportuno para ese fin.
El programa de educación familiar, que contempla reuniones de curso para padres, cursos intensivos y aulas permanentes, los ciclos de conferencias o la orientación sobre lecturas escogidas, son algunos medios de adquirir los conocimientos y destrezas necesarias que les faciliten la educación de sus hijos.
El colegio, también deben mantener a los padres informados de los contenidos que se trabajan en ese momento en el centro escolar y de las posibilidades que ofrece el seno familiar para una mejor educación. Por eso es importante establecer una información frecuente y fluida del colegio a las familias sobre las actividades escolares que realizan sus hijos, así como los logros que van alcanzando y las dificultades que encuentran.
REFERENCIAS:
1. Declaración Gravissimum Educationis (sobre la educación cristiana). Paulo VI. 1965
2. Proyecto Educativo Familiar. Nota Técnica de ICEF. Isabel de Palomino. 2005
3. Exhortación Apostólica Familiaris Consortio. Juan Pablo II. 1981
4. Nota Técnica. Espíritu Fundacional. APDE 1994
5. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium” 11. 1966
6. Carta Encíclica. Humanae vitae. Paulo VI. 1968
Corren tiempos en los que las prisas nos llevan a no considerar el significado de las palabras, incluso hay quién piensa que éstas no tienen importancia. Sin embargo, lo característico del ser humano es la capacidad de pensar y de transmitir lo pensado: las palabras y los conceptos son muy importantes.
Así, el termino educar no significa lo mismo para todos. Cuando se habla de educación unos entienden adquirir conocimientos, otros lo confunden con las buenas maneras. Educar significa ayudar a crecer como personas y por eso el término “educación integral” que tanto se utiliza parece una redundancia: la educación o es integral o no lo es.
La educación tiene mucho más que ver con la adquisición de virtudes humanas y su vivencia que con adquirir conocimientos. Corresponde a los padres la transmisión de esos valores y virtudes que donde mejor se aprenden es en la familia, el lugar donde se es querido por el mero hecho de ser.
2. FUNDAMENTACIÓN
“Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan” (Gravissimum educationis, Paulo VI)
“El derecho-deber educativo de los padres se califica como esencial, (…) original y primario, respecto al deber educativo de los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros” (Mater et Magistra, Concilio Vaticano II)
“Por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor” (Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, Juan Pablo II)
3. PROTAGONISMO DE LOS PADRES EN LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS
Por naturaleza, el derecho irrenunciable y la responsabilidad de la educación de los alumnos de un centro educativo corresponde a los padres, a quienes el colegio ayuda en su tarea indelegable de primeros y fundamentales educadores, conscientes de que, por grande que pueda ser la influencia educativa del centro, no tiene la hondura, ni la extensión, ni la continuidad del ambiente familiar.
La familia es el ámbito propio del desarrollo más profundo de la persona: las actitudes más radicales ante la vida, la formación moral y religiosa, el uso responsable de la libertad y, en general, la orientación y el cultivo de la personalidad, se educan principalmente en el seno familiar. Allí, la persona recibe los primeros y más decisivos estímulos para el desarrollo sensorial, lingüístico, intelectual y físico. Familia y colegio se necesitan mutuamente, aunque el protagonismo y la principal responsabilidad la tiene la primera.
La responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos abarca todos los aspectos de esta. También su aprendizaje, en cuanto esta actividad es un medio fundamental para la formación de la inteligencia y la voluntad de la persona. El colegio que responsablemente eligen los padres para sus hijos, haciendo uso de su derecho es un complemento educativo de la familia, nunca un sustituto. Ni siquiera la formación intelectual es tarea exclusiva de la escuela, aunque lo sea preferentemente, sino que, también en este campo, la familia tiene su responsabilidad: la creación y mantenimiento de una cultura familiar, en el más pleno sentido del término cultura: cultivo intelectual mediante la comunicación, la ayuda y el aliento mutuo en un ámbito de seguridad, de amor y aceptación.
Cuando la familia y el colegio son dos ámbitos equilibrados y coherentes en valores, se están sentando las bases más firmes para una educación de calidad.
Corresponde al centro educativo, en primer y principal lugar, ayudar a los padres de los alumnos para que puedan ser, de hecho, lo que les corresponde por derecho: los primeros y principales educadores de sus hijos. Originariamente, los padres -el matrimonio en común- son los únicos que tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Los profesores participan de ese derecho-deber subsidiariamente, en la medida que los padres delegan ese encargo al centro educativo, sin dejar por ello su responsabilidad. Son los padres los que han de proponer las metas educativas de sus hijos, quienes trazan las líneas maestras de un auténtico proyecto educativo personal: ¿Qué quiero para mi hijo? ¿Cómo lo quiero educar? En la práctica, empiezan a responder a esas preguntas cuando eligen un determinado tipo de centro educativo para sus hijos.
Cuanto más consciente, perseverante y coherente sea la acción educativa familiar, mayor será su influencia en la formación de sus hijos. Cuando falta esta vida educativa familiar, se producen importantes carencias en el desarrollo. El tiempo compartido es muy importante para el desarrollo equilibrado de los hijos y para la construcción de una vida familiar sana. La relación a la que hacemos referencia supone, ante todo, dedicar tiempo a los hijos, y en esa dedicación es más importante la calidad que la cantidad.
Por estas razones, interesa facilitar y fomentar desde el centro escolar la implicación de los padres en la educación de sus hijos, ofreciéndoles, de parte de los profesores, ocasiones y medios de actuar educativamente con sus hijos, para que conozcan con seguridad sus enormes posibilidades educativas, en su ámbito propio, el familiar, con su buen ejemplo y compartiendo el tiempo con sus hijos en actividades realmente educativas y enriquecedoras para toda la familia.
El colegio debe ayudar a los padres de familia para que dediquen su tiempo a sus hijos, para que tengan la seguridad de que son capaces de educar muy bien a sus hijos y darles una amplia gama de sugerencias prácticas de modos de hacer educativos en la familia. Las entrevistas de asesoramiento educativo familiar representan un momento especialmente oportuno para ese fin.
El programa de educación familiar, que contempla reuniones de curso para padres, cursos intensivos y aulas permanentes, los ciclos de conferencias o la orientación sobre lecturas escogidas, son algunos medios de adquirir los conocimientos y destrezas necesarias que les faciliten la educación de sus hijos.
El colegio, también deben mantener a los padres informados de los contenidos que se trabajan en ese momento en el centro escolar y de las posibilidades que ofrece el seno familiar para una mejor educación. Por eso es importante establecer una información frecuente y fluida del colegio a las familias sobre las actividades escolares que realizan sus hijos, así como los logros que van alcanzando y las dificultades que encuentran.
REFERENCIAS:
1. Declaración Gravissimum Educationis (sobre la educación cristiana). Paulo VI. 1965
2. Proyecto Educativo Familiar. Nota Técnica de ICEF. Isabel de Palomino. 2005
3. Exhortación Apostólica Familiaris Consortio. Juan Pablo II. 1981
4. Nota Técnica. Espíritu Fundacional. APDE 1994
5. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium” 11. 1966
6. Carta Encíclica. Humanae vitae. Paulo VI. 1968
jueves, 13 de mayo de 2010
Libro: El juego de Ender (título original Ender's Game, 1985)
El juego de Ender (título original Ender's Game, 1985) es la novela más conocida de Orson Scott Card. Obtuvo los dos premios más prestigiosos de la ciencia ficción: el Premio Nébula a la mejor novela en 1985 y el Premio Hugo a la mejor novela en 1986. La novela se originó como un cuento de ciencia ficción en Analog Magazine (1977), cuento que recibió el Premio Ignotus de 1994, así como sendas nominaciones al Hugo y Locus de 1978. Está ambientada en un futuro donde la humanidad se enfrenta al exterminio a manos de una agresiva sociedad extraterrestre conocida como los "insectores" (buggers en el original). El juego de Ender es el primero de un grupo de cuatro libros conocidos como la Saga de Ender. En 1999 Card comenzó una serie de novelas paralela a la acción descrita en la Saga de Ender, la Saga de las Sombras, que se compone de otros cuatro libros. La primera de estas novelas fue La Sombra de Ender.
Sinópsis en breve:
La tierra se ve amenazada por una raza extraterrestre que se comunica telepáticamente y considera no tener nada en común con los humanos a los que quiere destruir. Para vencerlos es necesario un genio militar y por ello se ha permitido el nacimiento de Ender. La novela, primera la serie sobre su protagonista, trata de la formación de una personalidad excepcional en medio de un ambiente de gran presión y complejidad tecnológica. A la habilidad en tratamiento de las emociones que es habitual en Card, se une aquí el interés por la utilización de simulaciones de ordenador en la formación militar y estratégica del protagonista.
Comentario:
Pocas novelas en la ciencia ficción me han causado interés. Esta que reseño hoy, me apasionó. No es una genialidad, pero si una obra maestra: es un soplo nuevo que definió los relatos posteriores de este género literario. Adictiva te prende desde el primer momento y que provoca en no pocos lectores (me incluyo) solo un capítulo más y me duermo: al final desvelo.
Quizás estamos hablando de una de las novelas que se ha convertido en paradigma, tanto en la identificación psicológica de los personajes como en un aspecto los juegos de guerra, y es, sin ninguna duda, una obra pionera en la descripción de la realidad virtual. Es una de las novelas indiscutibles del género; sin embargo, se ha quedado en una tierra de nadie entre la ciencia-ficción clásica y la New Wave, un pequeño encallamiento que no impide que sea merecidamente lo que es: una de las piezas más importantes de la historia de la ciencia-ficción.
Me quedo aquí ánimo a leer que la vida es corta.
Sinópsis en breve:
La tierra se ve amenazada por una raza extraterrestre que se comunica telepáticamente y considera no tener nada en común con los humanos a los que quiere destruir. Para vencerlos es necesario un genio militar y por ello se ha permitido el nacimiento de Ender. La novela, primera la serie sobre su protagonista, trata de la formación de una personalidad excepcional en medio de un ambiente de gran presión y complejidad tecnológica. A la habilidad en tratamiento de las emociones que es habitual en Card, se une aquí el interés por la utilización de simulaciones de ordenador en la formación militar y estratégica del protagonista.
Comentario:
Pocas novelas en la ciencia ficción me han causado interés. Esta que reseño hoy, me apasionó. No es una genialidad, pero si una obra maestra: es un soplo nuevo que definió los relatos posteriores de este género literario. Adictiva te prende desde el primer momento y que provoca en no pocos lectores (me incluyo) solo un capítulo más y me duermo: al final desvelo.
Quizás estamos hablando de una de las novelas que se ha convertido en paradigma, tanto en la identificación psicológica de los personajes como en un aspecto los juegos de guerra, y es, sin ninguna duda, una obra pionera en la descripción de la realidad virtual. Es una de las novelas indiscutibles del género; sin embargo, se ha quedado en una tierra de nadie entre la ciencia-ficción clásica y la New Wave, un pequeño encallamiento que no impide que sea merecidamente lo que es: una de las piezas más importantes de la historia de la ciencia-ficción.
Me quedo aquí ánimo a leer que la vida es corta.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Un poema, una canción
Caminante no hay camino
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.
Antonio Machado
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.
Antonio Machado
jueves, 22 de abril de 2010
The Road (La Carretera) No necesita de premios, se premia por sí sola
Título V.O.: The road
Año de producción: 2009
Distribuidora: Wide Pictures
Género: Drama
Clasificación: No recomendada menores de 13 años
Estreno: 5 de febrero de 2010
Director: John Hillcoat
Guión: Joe Penhall
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Intérpretes: Robert Duvall (el anciano), Charlize Theron (la esposa), Viggo Mortensen (el hombre), Molly Parker (mujer maternal), Guy Pearce (el veterano), Garrett Dillahunt (miembro de la banda), Kodi Smit-McPhee (el niño)
"The Road" es la adaptación de John Hillcoat de la novela del mismo nombre, de Cormac McCarthy, en la que un hombre y su hijo recorren las destrozadas rutas de un mundo en el que la civilización ha llegado a su fin y la naturaleza padece una agonía en la que se trasluce el final.
Sinopsis
El mundo fue prácticamente destruido hace una década por un cataclismo desconocido. No hay autoridad, ni alimentos, ni energía, sólo unos pocos supervivientes, violentos, sin ley y el canibalismo. En este paisaje apocalíptico, un padre y su hijo caminan por lo que antes eran autopistas, intentando subsistir con lo que encuentran. Si quieren mantenerse en pie, tendrán que defenderse de los ataques, valerse de los recuerdos del pasado y no perder el amor del uno por el otro.
Me llama poderosamente la atención que la Academia de Hollywood no le prestara la más mínima atención a la película más sólida del 2009 y, mucho más grave aún, la que sin lugar a dudas es la interpretación masculina del año, Viggo Mortensen está irreconocible,brillante.
Pero "The Road" es una película que se defiende sola sin necesidad de premios, y es así por varios motivos; en primer lugar porque poner en imágenes novela tan introspectiva y divagante, relato tan psicológico y literario sin sacrificar la rotundidad existencialista del texto de Cormac McCarthy tiene mucho mérito; en segundo lugar por saber separar el grano de la paja y no caer en los tics de género, ni encharcarse en el cine apocalíptico contemporáneo; "The Road" es cine y literatura (y ciencia ficción) que se mueve en un escalofriante juego de matices en un drama familiar, el de un hombre obstinado por mantener encendida la llama de paternidad en un océano de desesperanza.
John Hillcoat interpreta magistralmente la novela de McCarthy, respetando su espíritu, dotándola de una entidad visual inimaginable y de una densidad escénica, por demás, absolutamente proverbial. Un inspiradísimo Viggo Mortensen, cuaja sin prisa el relato a caballo entre el presente y el pasado.
Hillcoat dibuja un desolador panorama de destrucción irreversible en medio de una catástrofe planetaria: toda la escalofriante degradación física y moral de la humanidad. Esculpe así una conmovedora epopeya padre-hijo en los límites mismos de la cordura y en el umbral que divide el mundo de los hombres y las bestias.
¿Los Oscar´s?, la verdad esta película no los necesita para fingir ser lo que no es. Le sobran motivos y argumentos para ser una de las películas clave de 2010 y, no menos importante, una de las adaptaciones novelescas más brillantes del año.
Año de producción: 2009
Distribuidora: Wide Pictures
Género: Drama
Clasificación: No recomendada menores de 13 años
Estreno: 5 de febrero de 2010
Director: John Hillcoat
Guión: Joe Penhall
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Intérpretes: Robert Duvall (el anciano), Charlize Theron (la esposa), Viggo Mortensen (el hombre), Molly Parker (mujer maternal), Guy Pearce (el veterano), Garrett Dillahunt (miembro de la banda), Kodi Smit-McPhee (el niño)
"The Road" es la adaptación de John Hillcoat de la novela del mismo nombre, de Cormac McCarthy, en la que un hombre y su hijo recorren las destrozadas rutas de un mundo en el que la civilización ha llegado a su fin y la naturaleza padece una agonía en la que se trasluce el final.
Sinopsis
El mundo fue prácticamente destruido hace una década por un cataclismo desconocido. No hay autoridad, ni alimentos, ni energía, sólo unos pocos supervivientes, violentos, sin ley y el canibalismo. En este paisaje apocalíptico, un padre y su hijo caminan por lo que antes eran autopistas, intentando subsistir con lo que encuentran. Si quieren mantenerse en pie, tendrán que defenderse de los ataques, valerse de los recuerdos del pasado y no perder el amor del uno por el otro.
Me llama poderosamente la atención que la Academia de Hollywood no le prestara la más mínima atención a la película más sólida del 2009 y, mucho más grave aún, la que sin lugar a dudas es la interpretación masculina del año, Viggo Mortensen está irreconocible,brillante.
Pero "The Road" es una película que se defiende sola sin necesidad de premios, y es así por varios motivos; en primer lugar porque poner en imágenes novela tan introspectiva y divagante, relato tan psicológico y literario sin sacrificar la rotundidad existencialista del texto de Cormac McCarthy tiene mucho mérito; en segundo lugar por saber separar el grano de la paja y no caer en los tics de género, ni encharcarse en el cine apocalíptico contemporáneo; "The Road" es cine y literatura (y ciencia ficción) que se mueve en un escalofriante juego de matices en un drama familiar, el de un hombre obstinado por mantener encendida la llama de paternidad en un océano de desesperanza.
John Hillcoat interpreta magistralmente la novela de McCarthy, respetando su espíritu, dotándola de una entidad visual inimaginable y de una densidad escénica, por demás, absolutamente proverbial. Un inspiradísimo Viggo Mortensen, cuaja sin prisa el relato a caballo entre el presente y el pasado.
Hillcoat dibuja un desolador panorama de destrucción irreversible en medio de una catástrofe planetaria: toda la escalofriante degradación física y moral de la humanidad. Esculpe así una conmovedora epopeya padre-hijo en los límites mismos de la cordura y en el umbral que divide el mundo de los hombres y las bestias.
¿Los Oscar´s?, la verdad esta película no los necesita para fingir ser lo que no es. Le sobran motivos y argumentos para ser una de las películas clave de 2010 y, no menos importante, una de las adaptaciones novelescas más brillantes del año.
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